
"Un tranvía corre descontrolado. En su camino hay cinco personas atadas a la vía por un filósofo malvado. Por suerte, se puede accionar un botón que desviará el tranvía por otra vía. Por desgracia, hay una persona atada a esa vía. ¿Deberías pulsar el botón?"
Son algunos planteamientos del famoso "Problema del tranvía", un retorcido experimento de ética que tiene interesantes ramificaciones en el derecho penal.
El dilema del tranvía es un experimento mental en ética, ideado por Philippa Foot.
La mayoría de los que consideran este problema creen que está permitido accionar el interruptor. La mayor parte de estos siente que no sólo es una acción permitida sino también la mejor opción moral en este caso, siendo la otra no hacer nada.
Por supuesto, un cálculo utilitarista justifica esta decisión, aunque los no-utilitaristas también suelen mostrarse a favor de la misma.
Desde el punto de vista legal, quien apretara el botón se encontraría ante un supuesto de Estado de necesidad, para evitar un mal lesiona un bien jurídico de otra persona -damos por supuesto que la situación de necesidad no ha sido provocada por el Sujeto activo ni tiene obligación de sacrificarse por razón de su cargo u oficio- y el mal causado, al menos desde la perspectiva de quien pulsa el botón, no es mayor que el que se trata de evitar.
Uhm... Interesante.
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